lunes, 11 de mayo de 2015

DE TAJADURA A LA REDONDINA (LA AGRESTE PEÑAMELLERA PARTE I)


Como ya me ha sucedido en otros reportajes.  La belleza del recorrido, los numerosos detalles descriptivos que hay que dar para poder orientarse y el gran número de fotos que creo que son imprescindibles de subir, hacen que tenga que dividir este recorrido en dos entradas.

TRAMO 1:  CTRA. A TRESVISO - TAJADURA - CASCADA BLANCA - PRAU BOS - LA REDONDINA.

DISTANCIA TOTAL:  6 KILÓMETROS
DESNIVEL ACUMULADO DE SUBIDA:  300 METROS
DESNIVEL ACUMULADO DE BAJADA:  1.000 METROS

NOTA:  Se trata de un recorrido complicado no por tener pasos complicados, sino por la orientación.  Gran parte del recorrido lo realizamos sin seguir traza de sendero alguno, además es imprescindible dar con la zona correcta de descenso ya que el recorrido discurre por una zona muy complicada con muchas zonas verticales.  Como siempre es una zona que no recomiendo para nada en caso de niebla.

Nuevamente quiero agradecer y recomendar el fantástico libro sobre esta intrincada zona que ha publicado     Angel Sanchez Antón "Macizo Nororiental de los Picos de Europa (Peñas Cabriegas)"   Una auténtica joya de la que he sacado   la toponimia y gran parte de las descripciones de este recorrido.  Espero pronto seguir sacando más partido de esta maravilla de publicación.

MAPA DEL RECORRIDO

 

DEJAMOS EL VEHÍCULO, en la carretera que une Sotres con Tresviso. Nada más sobrepasar la canal del  Jorcao arranca este sendero que vemos en la foto a la izquierda de la carretera (1.060 m.)


El camino estrecho pero muy marcado asciende a la derecha de la canal del Jorcao dibujando varios tornos para facilitar el ascenso que nos llevará al amplio Collado La Piedra que vemos en la foto.


 Abajo nos queda la carretera a Tresviso y al fondo aparecen las cumbres del Macizo Central de Picos.


A nuestras espaldas aparecen las cumbres del Oriental.


Alcanzamos el Collado La Piedra (1.204 que se abre entre el Cueto Tajadura a nuestra izquierda y el Cueto Galamería a la derecha.


En la vertiente contraria observamos las cabañas de Tajadura hacia donde nos dirigimos.


Majada de Tajadura (1.140 m.)


Desde Tajadura seguimos descendiendo por la riega homónima que corre aguas abajo en dirección noroeste.


A nuestras espaldas vamos dejando la amplia vega de Tajadura y por encima de ella el amplio Collado La Piedra.


Descendemos junto a la riega hasta el punto donde se estrecha el valle (1.100 m.).  Un sendero marcado asciende por su izquierda 


Recorremos este sendero "La Conchona" que alterna tramos terrosos con otros enconchados y que apenas sin perder altura se adentra en el hayedo dejando a nuestra derecha el valle de la riega Tajadura.



En la vertiente contraria vemos el Toral de las Gatunas, por encima del cual pasa la senda que, proveniente del Collado Llamea llega a Tajadura y por donde nosotros regresaremos.


El sendero se difumina totalmente en pequeño llano que vemos en la foto (1.070 m.).  A partir de aquí seguiremos descendiendo por una loma que deja a nuestra izquierda una   vallina (por la que también podríamos bajar) y a la derecha las casi verticales laderas que se precipitan hacia la riega Tajadura.



Unos metros más abajo nos topamos con una alambrada que nos corta el descenso (posiblemente para que el ganado no baje la cuesta).  La cruzaremos por la vallina donde se encuentra rota y podemos traspasarla facilmente.


 Continuamos ya el descenso por la mencionada vallina y nos adentramos en el Toral de la Guspirina.  La pendiente se incrementa notablemente y los bastones son herramienta fundamental para no dar con nuestros huesos en suelo.


La vallina discurre paralela a las verticales paredes de la Peña la Gallina que vemos a nuestra izquierda y a nuestra derecha también se cierra por una sobresaliente roca:  El Coterín de Los Cabreros.


Seguimos el pindio descenso por la vallina.


Nos tropezamos con dos torrenteras pedregosas que descienden desde los contrafuertes de la Peña La Gallina.   Aquí vemos el punto donde cruzamos la primera de ellas.


Descendemos paralelos a la segunda torrentera, la más grande de las dos, hasta el punto que vemos en la foto donde la cruzaremos (850 m.), ya que más abajo el terreno se vuelve aún más vertical.   Una ve cruzada la riega, giramos ligeramente a nuestra izquierda para hacer una travesía por una ladera herbosa y pedregosa.


 Hacia atrás vemos el punto donde hemos cruzado la riega y hacemos el ligero giro.
 

Y ante nosotros aparece todo un espectáculo.  La Cascada Blanca (830 m.)


El paraje no puede ser más salvaje y hermoso.  Saber que estamos en un lugar tan alejado de la civilización y con una localización difícil.  Hasta aquí no llegan senderos y apenas jitos.  La cascada se precipita desde las alturas de un vertical circo rocoso.  La cascada en época de fuertes lluvias debe de ser impresionante y vemos como realmente son dos riegas, lo único que la de la izquierda está prácticamente seca.



Dejamos este espectacular sitio  y ascendemos en dirección norte para buscar una vallina que nos tapa la loma cubierta de hayas que hemos de ascender.


Ahora si tenemos a la vista la marcada y empinada vallina por la que hemos de ascender con tendencia a la derecha para alcanzar el Toral de las Vacas



Alcanzamos el marcado collado del Toral de las Vacas (920 m.), hermoso claro entre el espeso hayedo que nos rodea.


Desde este excelente mirador, dirigimos nuestra vista hacia el noreste y conseguimos localizar la escondida majada de Nario así como el collado del Coterín del Toral por donde discurre el sendero por el que regresaremos a Tajadura.


Si dirigimos nuestra vista hacia el sureste vemos lo intrincado y vertical del terreno que rodea la riega Tajadura y por donde aunque nos parezca mentira hemos descendido desde la majada Tajadura.


Desde el Toral de las Vacas descendemos por la vertiente contraria, sin encontrar sendero alguno por el Monte o Toral de los Siatos.  Lo haremos con ligera tendencia a la derecha, para evitar una pequeña vallina que luego se pondrá muy vertical.


El descenso más lógico nos llevaría a descender hasta la Riega Entrejano en el punto más fácil de cruzarla:  La llamada Pasá del Marqués.  No obstante en nuestro descenso nos fijamos que aguas arriba de este paso, la riega Entrejano se precipita en dos bonitas cascadas.  Aunque para dirigirnos hacia ellas hemos de descender por una zona mucho más pindia, el descenso no entraña peligro y creo que vale la pena.


 Precioso entorno este de la riega Entrejano (820 m.)



Nos acercamos hasta la base de la primera de las cascadas.


En su base nos llama la atención una gran faya llena de marcas, suponemos que de pastores de esta zona donde dejaron sus iniciales y la fecha en que la hicieron.  Vemos varias de los años 30 y uno que parece poner 1918.


Para alcanzar la cascada superior, hay que hacerlo por la izquierda de la riega, un terreno algo pindio pero que se sube sin riesgo alguno.


Regresamos a la parte baja de la riega Entrejano y ascendemos por la ladera contraria, buscando alguna trocha que nos enlaza con el sendero más marcado que proviene de la Pasá del Marqués.  Hemos de alzarnos nuevamente al hayedo en el punto que vemos en la foto (840 m.)


 El sendero sigue ascendiendo ligeramente por el hayedo en busca del Prao Bos, durante este recorrido tenemos unas preciosas vistas sobre el valle de Collantes y la sierra de Oceño a su izquierda y al fondo El Cabeza Vigueras.


Unas hayas de considerable tamaña nos señalan el punto de entrada al Prao Bos.


Y alcanzamos el Prao Bos (870 m.), inconfundible braña de pasto, casi llana, a modo de isla en medio de un mar de pindias canales y frondosos hayedos


Hemos de dirigirnos al extremo occidental de la pradería, e intentar buscar un sendero que desciende desde la pradería y que desciende hasta las riegas que nos separan del collado les Cuerres que vemos al otro extremo.


El sendero cae por una empinada cuesta que se adentra en la Canal del Cleriu, un herboso valle situado al oeste del Prao Bos.
Atravesamos esta canal por cuyo centro y algo por debajo discurre el arroyo del Peyu la Leche.


Al otro lado de la canal, descendemos por un lomo herboso que nos separa de la siguiente riega:  La Riega Veneros.


Encontramos una bifurcación:  el ramal de la derecha (dirección este) se dirige hacia el Peyu la Leche. Nosotros tomamos el de la izquierda (dirección oeste) para cruzar la Riega Veneros por la Pasá Grande,   (que vemos en la foto)


El camino continua estas laderas empinadas y boscosas, aunque se encuentra bien marcado y es fácil de seguir.


Alcanzamos la última de las riegas, normalmente seca, antes de que el sendero comience el ascenso en dirección hacia el collado les Cuerres.  Es en este punto donde hemos de abandonar el sendero para descender monte a través.  En el descenso encontraremos bastantes jitos que nos ayudarán en este intrincado descenso.


 Pronto alcanzamos la Riega Veneros por la que descendemos en un primer término por su margen izquierdo para cuando esta ladera se vuelve muy vertical cruzarlo al margen contrario y alzarnos a una loma que nos separa de la riega que discurre más a nuestra derecha.  Luego descenderemos al punto donde las dos riegas se juntan (600 m.), a nuestra izquierda la Riega Veneros y a la derecha el Peyu la Leche. (punto que vemos en la foto)  Formando a partir de aquí  la Riega Lavandera.


Miramos hacia atrás para ver este punto donde se juntan las dos riegas.


El descenso hasta ahora muy pindio, se suaviza y siempre lo haremos por la margen derecha de la Riega Lavandera.


La parte inferior del descenso discurre por un hayedo impresionante, con ejemplares de gran altura y un suelo cubierto por bloques de piedra cubiertos de musgo.



 Damos vista a la cabaña de la Redondina (460 m) solitaria cabaña en muy buen estado.  El lugar en el que se asienta es de una belleza indescriptible. 


Ver este apacible rincón rodeado de foces y riegas a la vista impenetrables nos impacta positivamente.  Un descanso merecido mientras observamos el abrupto descenso que hemos realizado por la riega las Lavanderas.


PRONTO SEGUIRÉ CON LA SEGUNDA PARTE DEL REPORTAJE Y QUE NOS SEGUIRÁ LLEVANDO POR RINCONES SALVAJES Y RABIOSAMENTE HERMOSOS.