martes, 20 de enero de 2015

Camín de las Cabras y monte Redigobia (Somiedo mágico y profundo)

CAMÍN DE LAS CABRAS, MONTE REDIGOBIA Y PEÑA TCHANDECABALLOS

Quiero agradecer a Orbayu el habernos enseñado esta y otras zonas poco conocidas de Somiedo.  Aquellos que no teneis la suerte de salir de monte con el en persona.  Os recomiendo encarecidamente que os hagais con el libro que ha publicado recientemente
SOMIEDO, entre osos, brañas y pastores y del que he hablado en una entrada reciente en este blog.
PODEIS LEERLA AQUÍ



DISTANCIA TOTAL: 10 KILÓMETROS
DESNIVEL ACUMULADO: 900 METROS


NOTA:
Se trata de un recorrido bastante complicado, tanto por orientación como por la posibilidad de enriscarse ya que es un terreno bastante vertical.  Los que se fíen del GPS, aquí no es de mucha utilidad ya que en gran parte de los tramos en los que transitamos por el hayedo, no tenemos apenas cobertura.



MAPA DEL RECORRIDO


Partiremos en este nuevo recorrido justo entre los pueblos de Veigas y Villarín, pues allí a la derecha según ascendemos por el valle del Río Saliencia se sitúa el puente conocido como La Ponte el Palacio (830 m.) donde tras pasar a la otra vertiente del cauce, una hormigonada pista se dirige rumbo a los pueblos de La Tchamera y Valle de Lago en la ruta conocida como e paso de Redigobia (Río de Bobia)
Durante un breve tramo el camino carretero se introduce por el límite del uso restringido, aunque el Plan Rector del Parque establece una salvedad al respecto permitiendo el tránsito peatonal por el mismo.


Llegamos a una importante intersección.  El desvío a la izquierda y por el que continúa la pista hormigonada  se dirige a la Tchamera.  Nosotros seguimos unos pocos metros por el ancho camino que se dirige a Valle del Lago.  En este punto hemos de mirar a nuestra izquierda hacia la otra vertiente del arroyo donde vemos un frondoso hayedo y unas verticales peñas que sobresalen entre el bosque.  Hemos de adentrarnos en dicho bosque (para lo que hay que entrar previamente en una pradería con cierre por en medio de la cual discurre el arroyo). Luego subiremos el hayedo en busca de la cercanía de los verticales farallones rocosos.  Luego subiremos paralelos a ellos.



Cruzamos el arroyo  (950 metros) y nos adentramos en el hayedo que subiremos por una vallina aquí   amplia y muy pendiente.  No existe sendero así que subiremos por donde mejor nos resulte.


Ascendemos siempre pegados a los murallones calizos que tendremos a nuestra derecha. Hay un punto que la canal se divide en dos siendo la de la izquierda a simple vista la más asequible sin embargo hemos de tomar la de la derecha que se encajona abruptamente. Estamos subiendo por la Vatchina Oscura.  La fuerte pendiente y el suelo terroso e inestable nos hacen subir en ocasiones literalmente a "cuatro patas". 


Espectacularmente salvaje esta ascensión por la Vatchina Oscura.


La canal termina contra las verticales calizas y en este punto hemos de hacer una travesía diagonal hacia la izquerda en busca de un pequeña horcada más libre de arbolado.


  Tras tan dura subida se agradece un pequeño descanso en esta horcada (1.180 m.). Luego seguiremos el ascenso por la cumbrera (evitando en primer termino este afilado peñasco)


Y es cuando nuevamente llegamos ante nuevas verticales paredes calizas (1.250 m.), a pesar de que a simple vista no había salida, ante nosotros aparece pegado a ellas un precioso sendero que discurre increiblemente por una estrecha repisa colgada de estos verticales desventíos. Estamos ante la fantástica SENDA DE LAS CABRAS.



Estos restos de armaduras nos muestran que no estamos ante una simple trocha de cabras sino ante un sendero pastoril de sorprendente hermosura.


Un pequeño tramo libre de hayas nos permite ver la vertiente sur y la cumbre del Michu


Dejamos atrás el tramo más vertical y el sendero discurre horizontalmente por el interior del monte Redigobia, aunque en ciertos tramos el camín atraviesa verticales canales, que supera por medio de atrevidas armaduras que por desgracia el paso del tiempo las hará desaparecer y dificultar definitivamente el tránsito por este agreste terreno.



Más adelante alcanzamos una especie de colladina (1.280 m.) en la que salimos nuevamente del hayedo.  Desde aquí observamos el próximo tramo que vamos a recorrer y en el que para mi es más difícil orientarse ya que una vez en el hayedo desaparecen todos los puntos visuales que podamos tener.  Además no se trata precisamente de un hayedo sencillo de recorrer ya que es una zona muy vertical y donde puede ser fácil enriscarse.
 Por en medio del bosque arranca el Vatchinón, para llegar hasta el hemos de perder unos metros, por una zona despejada de arbolado,  en este punto abandonaremos la senda de las cabras y ascenderemos a nuestra izquierda  unos cuantos metros.
Luego cruzaremos en horizontal en busca del Vatchinon por el que ascenderemos en diagonal en busca de un hombro que separa el Vatchinón de otra vallina que discurre paralela en la vertiente apuesta, que se trata de la Vatchina Sulacueva
(la foto es de mi compañero [David Fernandez Cuesta] que había estado en una ocasión anterior).
 

Como acabo de comentar, abandonamos la senda de las Cabras y giramos hacia nuestra izquierda para subir directamente dirección Este, por una zona primero de matorral y luego ya  adentrarse nuevamente en el hayedo hasta las cercanías de esta cueva (aprox 1.340 m.).
  Aquí giraremos a nuestra derecha, nuevamente en dirección sur, para descender unos metros, siguiendo alguna trocha de rebeco, en busca del Vatchinón.


 Una vez en el Vatchinón, y con la dificultad de no tener referencias visuales, hemos de subir por la vallina, con tendencia a irnos hacia la derecha   en busca del hombro que separa las dos vallinas.



De primeras nos costó dar con el hombro ya que nos encontrábamos a menos altitud de la que pensábamos y cuando intentamos pasar a la otra vallina una zona de cresta muy vertical nos imposibilitó el paso.  Así que seguimos ganando metros arrimados a esta cresta hasta que dimos con un paso más sencillo, el mencionado hombro, a una altitud aproximada de 1.450 metros.


Traspasado el hombro nos adentramos en la paralela Vatchina Sulacueva que aunque muy pindia nos permite llegar sin excesivas complicaciones hasta su cabecera, cerrada por la vertical vertiente occidental del pico  Tchan de Cabatchos.
Aparentemente no hay salida pero si  salimos del bosque y nos arrimamos hasta la misma base de la pared, al mirar hacia el sur vemos una llamativa canaleta que divide el murallón.  Se trata del Callejón del Puexu l´Agua por donde vamos a ascender.


Hacia nuestra derecha la parte superior de la Vatchina Sulacueva por donde hemos ascendido los últimos metros.


Un vistazo atrás desde la parte superior del Callejón del Puexu l´Agua


Ganamos la zona alta del Puexu L'Agua (1.585 m) dando a la vertiente que cae sobre el Valle del Lago.  Un sendero en ligero ascenso rodeara  la cumbre hasta situarse en su vertiente sur.


Ya en la vertiente sur del Tchan de Cabatchos tenemos un magnífico balcón hacia el Valle del Lago y gran parte de las cumbres situadas al sur de este como Peña Chana, El Robezu, etc...  Una lástima que no tengamos buena luz.


La parte inferior del Valle del Lago donde vemos la carretera que desde la Pola accede a dicha población.



 Nos dirigimos a la cumbre del Tchan de Cabatchos ascendiendo por su sencilla vertiente sur.


Alcanzamos la cumbre del Tchan de Cabatchos (1.651 m). Una cumbre modesta y poco visitada, pero que ofrece unas vistas inmejorables.

Vistas hacia el sur...


Si miramos hacia el oeste tenemos a nuestros pies la Vatchina Sulacueva .   Vemos el itinerario más o menos que seguimos desde el hombro que separaba esta vallina del Vatchinón hasta la ascensión por la canaleta del Puexu L' Agua.



Si miramos hacia el este vemos un marcado valle entre nosotros y la cumbrera de la Pena Blanca de Vallelauitre (aunque esta cumbre se encuentra más a la derecha de la foto), se trata del Valle de Entrecampos hacia el que descendemos por una ladera cubierta de árgomas que evitaremos siguiendo las trochas del ganado.  Luego un marcado sendero en diagonal nos llevará a las verdes praderías de los Campos de Gobia que vemos en la foto


Ya tenemos a la vista el extremo septentrional del Valle de Entrecampos (1.500 m.).  Aquí el sendero que cruza en su longitud el valle alcanza un cruce de senderos:  El cruce de la Perida.
Las dos opciones son:
1. Tomar el sendero que desciende a la izquierda por la Cuesta la Perida y que llega a la braña de Bustietchu (por la que pasaremos más tarde)
2. Tomar el sendero que sigue en diagonal tendida a derecha hasta la braña de Campos de Gobia (flecha roja)  y que será el que tomemos.


Desde las proximidades del cruce de la Perida vemos más abajo la braña Bustietchu, que luego visitaremos.


Alcanzamos la bonita braña de Campos de Gobia (1.506 m.) Tomo referencia aquí al magnifico libro de Orbayu "Entre osos brañas y Pastores" para hablar de esta braña:
"Campos de Gobia fue braña con una actividad brañeira muy considerable con aprovechamiento por parte de los brañeiros de los pueblos de Veigas, Villarín y la Tchamera, y de la cantidad tan impresionante de vestigios que se observan sobre la campera solo  son unos pocos los corros que hoy resisten en pie, destacando aquellos renovados en cubierta con la "moderna" uralita.
Pero no establezcamos una apresurada conclusión, pues estos corros inicialmente dispusieron de cubierta de tapinos de hierba como la mayor parte de los de esta braña.  Y es que siendo material más desagradable a la vista del caminantes y más atentatorio al entorno, resulta más eficaz al fin que le es propio. "


"... Y sin perjuicio de lo expuesto, en Campos de Gobia también hizo presencia en determinado momento la cubierta de teito (escoba), como el corro de Marcelino Boto de Villarín, construcción ciertamente fotogénica dada su excelente apariencia actual.


".....  Pero no nos dejemos embaucar sin embargo por el efecto visual de la mejora y reforma, pues este corro de teito, que en origen fue en cambio de cubierta de tapinos de hierba, es de una antigüedad muy considerable, remontándose su existencia ya al menos a las primeras décadas del siglo pasado, aunque renueva su imagen a mediados de los años cincuenta con escoba.  Este cambio de cubierta supuso que el corro ganase importante altura pues la de tapinos no excede en demasía del nivel superior de las paredes, mientras la de escoba realza por completo la figura de la construcción presentando entonces una primera planta adicional antes inexistente.


Pero quizá la construcción más curiosa de esta braña es esta que vemos en la foto.  Aprovechando una cavidad existente entre las peñas y la propia configuración del terreno, aquellas gentes la remataron con piedras acondicionándola para su uso como corro.  Hay que buscarla con paciencia ya que pasa bastante desapercibida.




Volvemos nuestros pasos en busca de la braña de Bustietchu (la cual habíamos localizado cuando tomamos el sendero que desde el valle de Entrecampos nos condujo hasta Campos de Gobia.) y por tanto no nos presentará ningún problema llegar hasta ella tomando dirección oeste descendiendo por los marcados senderos ganaderos que discurren por la ladera que separa ambas brañas.


Alcanzamos la Braña de Bustietchu... vuelvo a parafrasear al fantástico libro de Orbayu:  "la braña de Veigas", como se le denominaba en la Tchamera.  Lugar poco transitado pues la braña queda cobijada por completo de la mirada del caminante mientras pasa de Campos de Gobia al Valle de la Tchamera.  La braña dispone de manantial (aunque no es garantía para el caminante en cuanto a su caudal en época de pocas lluvias), dos construcciones rectangulares con cubierta de uralita que ya se edificaron en su día directamente con tal cubrición allá a principios de los años setenta del siglo pasado, y los restos ya en ruinas de una tercera construcción que dispuso por el contrario en su momento de la tradicional cubierta de "tapinos de hierba" y que fue desde luego histórico corro en aquel pueblo pues a la hora de abrañar llegó a albergar en la noche para la pernocta con el ganado y en alguna ocasión nada más y nada menos que hasta cuatro brañeiros más sus correspondientes terneros.

De Bustietcho vamos a descender en dirección oeste en busca de la vallina homónima pero no lo haremos siguiendo el curso del regato que nace en esta majada sino pasando a la derecha del Miru, pequeño canto rocoso que actúa como resguardo de esta escondida campera y braña.




Descendemos por la vertiente contraria del Miru, a través de una zona de matorral para alcanzar la Vatchina de Bustietchu, por la que vamos a descender adentrándonos en el precioso hayedo que puebla la vertiente izquierda de la riega, mientras que en la vertiente derecha se encuentra la extensa ladera de la Solana orientada al sur y cubierta de escoba, árgoma y borbizo que tienen bastante apego al sol.


Es momento de abrir los ojos y disfrutar cada minuto que descendemos por este mágico hayedo.  No existen apenas rastros de sendero y si los hubiera están totalmente tapados por la abundante hojarasca que cubre su suelo.



El primer tramo de la vallina es bastante sencilla de recorrer, siempre haciéndolo por su margen derecha y muy próximos al cauce del arroyo que discurre por su fondo.


Pequeños saltos de agua se suceden, que en época de deshielo y fuertes lluvias deben de ser aún más bonitos.


Cualquier época del año es hermosa para recorrer este bosque, pero quizá el otoño sea la mejor de todas.



A medida que descendemos, poco a poco vamos separándonos del cauce, que pierde altura rápidamente. La pendiente de la ladera es considerable, encontramos algún jitu, que el mismo "Orbayu" ha colocado.


En un punto abandonamos los escasos rastros de sendero que estamos siguiendo, para tirarnos   valle abajo a buscar de nuevo el río, que alcanzamos justo en una zona denominada Encima de Aguamiexa (1.130 m.): antiguos prados hoy convertidos en una maraña de vegetación.  En la parte inferior de estos ya abandonados prados, el reguero de Bustietchu de repente desaparece y cae al vacío formando la espectacular cascada de Aguamiexa.   Si uno es atrevido y no tiene problemas de vértigo puede arrimarse al cortado y disfrutar de esta espectacular caída.


Pero queremos visitar la base de Aguamiexa para ello ascendemos unos metros a nuestra izquierda para descender por la empinada ladera del hayedo siguiendo al principio los rastros del sendero que desciende con muy fuerte pendiente en un primer momento en diagonal a la izquierda, siguiéndolo podríamos llegar nuevamente al arranque de la Senda las Cabras en la que hemos estado esta mañana.  Luego abandonaremos este sendero para tirarnos en diagonal hacia la derecha para salir a las proximidades de la Tchamera en la zona de prados que hay por debajo de la cascada de Aguamiexa.


Con alguna que otra dificultad en el descenso antes mencionado ya que nos metimos por una zonal algo complicada por su inclinación, conseguimos llegar a la base de la cascada de Aguamiexa


Un lugar impresionante, a pesar de  que el reguero no baja con mucho caudal y más sabiendo que hace unos minutos hemos estado en su parte superior.


Muy cerca de aquí contemplamos las casas de la Tchamera (por desgracia no pude hacer más fotos) a las que llegamos por antiguos senderos, y abandonadas praderías hoy bastante tomadas por la vegetación hasta llegar al citado pueblo de la Tchamera (1.070 m.).  Desde sus casas solo nos resta descender por la hormigonada pista que nos conducirá hasta las proximidades de Villarín donde tenemos los vehículos.