lunes, 27 de octubre de 2014

VIAJE A TURQUÍA (RUINAS DE ÉFESO)

VIAJE A TURQUÍA (RUINAS DE ÉFESO)


Podeis ver el resto de días en nuestro viaje haciendo click en estos enlaces:


Sin lugar a dudas, Éfeso es posiblemente uno de los museos al aire libre más impresionantes del mundo. Para los amantes de la historia antigua es un destino turístico más que imprescindible. Las joyas arqueológicas que aquí pueden visitarse nos llevan hasta uno de los grandes centros culturales y económicos del Antiguo Occidente.
Situada entre los montes de Bulbul y Panayir, lo que hoy podemos ver en Éfeso fue descubierto gracias a las excavaciones realizadas por arqueólogos ingleses en el siglo XIX. Una pena que, en su afán económico, muchas de las piezas y objetos encontrados fueran a parar al Museo Británico de Londres.
La época romana fue la época de esplendor en Éfeso. De ella datan la mayoría de las grandes construcciones que podemos ver. La decadencia de la ciudad llegó a partir del siglo III. Sin embargo siempre será un lugar único e inolvidable.

En el siguiente plano en el que se puede ver una reconstrucción del aspecto de Éfeso durante los primeros siglos de nuestra era, cuando albergaba más de 200.000 habitantes .  Podéis realizar click en la imagen para ampliar.



En este plano podéis ver los restos que aún se pueden visitar y que alguno de ellos veréis en el reportaje indicando el monumento con el número que corresponde en este plano.


Recomiendo que evitéis las horas centrales (si vais en época veraniega) ya que el calor es insoportable.

Nada más cruzar la entrada y abonar las que nos cuesta la entrada  (aproximadamente 10 euros en el año 2013), encontraremos unos carteles informativos sobre la historia de Éfeso y algunos de los edificios que aún se conservan.
A continuación avanzamos hasta las primeras ruinas, dónde se pueden contemplar los restos de un área deportiva en el que había un gran gimnasio, unos baños   y pistas deportivas.  Pero lo que llama poderosamente la atención es la vista sobre el impresionante teatro (2) de Éfeso.



Sus dimensiones son impresionantes. Cuenta con 150 metros de diámetro y 30 metros de altura en su última fila de gradas. Tenía una capacidad para más de 25.000 personas, lo que le permitió convertirse en el mayor anfiteatro de su época.
Construido entre los siglos III y II a.C y posteriormente ampliado por los romanos




Originalmente los actores del teatro griego actuaban a lo largo del coro, en la orquesta. Posteriormente, en el período helenístico, comenzaron a actuar sobre un escenario o proscenio, que se erigía delante de la escena. El núcleo de la escena helenística todavía se conserva entre las ruinas del escenario romano. Esta estructura ornamentada tenía originalmente tres pisos. En la parte delantera estaba el amplio escenario, que se elevaba sobre el nivel de la orquesta apoyado en tres filas de columnas dóricas, cuyas basas todavía siguen en su lugar.



En la parte trasera del escenario se pueden ver algunas de las estancias en las que se preparaban los espectáculos y obras de teatro que se representaban allí.



Llegamos a la Calle del Puerto (1), también conocida como Vía Arcadia. Esta avenida era una importante calle comercial de la época romana en la que se situaban decenas de tiendas y galerías comerciales de las que apenas se conservan sus cimientos. Pavimentada con mármol blanco cuyas enormes losas permanecen prácticamente intactas y en un excelente estado de conservación.
 A ambos lados de la calle, una sucesión de columnas y los restos de pedestales sobre los que se erigían decenas de estatuas nos hacen imaginar cómo era la principal vía de conexión con el puerto.
Como curiosidad, fue la primera calle del mundo que por la noche iluminaron con las antorchas.

Y es que en los momentos de esplendor de esta ciudad el puerto se encontraba al final de esta vía (como podeis ver en el plano que recrea la antigua ciudad). No obstante  los aluviones del río Caistro fueron taponando totalmente el puerto, tanto es así que ahora la linea costera se encuentra a 6 kilómetros de distancia de las ruinas.



Abandonamos el teatro y comenzamos a caminar por la Vía de Mármol (6), una de las principales calles de la antigua Éfeso, ya que unía la Biblioteca de Celso con el Templo de Artemisa, situado a dos kilómetros de aquí.
   La sección que se encuentra al sur del teatro fue pavimentada en mármol en el siglo v d.C. por un rico efesio llamado Eutropio, y constituía una calzada reservada a los vehículos de ruedas. Los peatones usaban las aceras elevadas que flanqueaban la avenida


En la foto vemos uno de los pocos arcos que se conservan...



Si nos subimos a la derecha de la Vía de Marmol  veremos el Ágora Comercial (3), uno de los mayores espacios públicos de la ciudad  
El vasto espacio cuadrado  rodeado por las basas de las columnas que en otro tiempo formaron la columnata que rodeaba el recinto, es de unos 100 m por cada lado.



Al final de la Vía de Mármol llegamos a la "joya de Éfeso" , el edificio mejor conservado y más importante de todo el recinto: La biblioteca de Celso (4).

Las inscripciones griegas y latinas declaran que fue fundada en el año 110 d.C. por  Cayo Julio Áquila como monumento funerario para su padre, Cayo Celso Polemeno, que había sido senador romano y procónsul de Asia



Esta espectacular construcción cuya   fachada se asemeja al escenario de un teatro, tiene en el piso superior, dónde estaban situadas las salas de lectura,   tres ventanas orientadas hacia el este para que se pudiese aprovechar mejor la luz de la mañana.
En el piso inferior, las tres puertas están flanqueadas por cuatro nichos que contienen representaciones de las virtudes de Celso: Ennoia (la Reflexión), Sofía (la Sabiduría), Areté (el Valor) y Episteme (el Conocimiento). En la actualidad los originales han sido reemplazados por copias. 
En el interior de la biblioteca había dos altas cámaras con una galería de dos niveles que contenía los nichos rectangulares en los que se almacenaban unos 12.000 libros.



A la derecha de la biblioteca de Celso podemos ver una puerta monumental por la que se accede al mercado de la ciudad y el Ágora Comercial: La puerta de Mazeo y Mitrídates (5).
Tres arcos enmarcados por gruesos pilares sobre los que se puede leer una inscripción   que ha permitido conocer a los autores . 

Se trata de Mazeo y Mitrídates, dos esclavos que construyeron esta puerta en el 40 d.C. en honor al emperador Augusto por haberles concedido la libertad.



Desde la puerta no podemos dejar de admirar y disfrutar de la espectacular fachada de la biblioteca de Celso.



De vuelta a la plaza situada frente a la Biblioteca de Celso, comenzamos a caminar por la Vía de los Curetos (16) Los Curetos eran los sacerdotes encargados de mantener siempre vivo el fuego sagrado de Hestia, la diosa del hogar.
Por el centro de esta importante arteria circulaban los carros, mientras que los peatones lo hacían por los pórticos laterales en los que se situaban algunas viviendas, tiendas, fuentes, templos...




El suelo de esta zona peatonal de la Vía de los Curetos estaba cubierto por mosaicos (12), unos mosaicos que todavía se conservan prácticamente intactos en algunos tramos.


Según comenzamos a subir por la Vía de los Curetos, podremos ver a mano derecha una zona de excavaciones cubierta por unas edificaciones (tejado que veis en esta foto detrás de este bonito pórtico)   para poder preservar un conjunto de viviendas que han sido excavadas sacando a la luz cómo era el interior de una típica vivienda romana de la época. Se trata de las Casas de la Colina (8)
  Aquí se pueden ver frescos y mosaicos, observar las conducciones de agua, las letrinas, el sistema de calefacción, nosotros optamos por no entrar porque había que pagar aproximadamente 5 euros extras 

 


Aquí podéis ver parte de las Casas de la Colina y la estructura que tapa el resto que están excavando en la actualidad.



El calor es insoportable y todo el mundo busca la sombra.





Frente a este grupo de casas, en el otro margen de la Vía de los Curetos se encontraban el burdel (7), los baños públicos (9) y las letrinas (10)



Estas letrinas públicas, en las que había que pagar una pequeña cantidad de dinero para poder usarlas, son las mejor conservadas de la época romana, y   muchos de los retretes siguen intactos.  Lástima que no hiciera foto de ellos.

A continuación de las letrinas estaban los baños de Escolástica (11), dónde se pueden ver las 4 salas típicas que conformaban el baño romano:

En la fachada de los baños que da a la Vía de los Curetos se encuentra el Templo de Adriano (14)  el cual puede pasar desapercibido entre tanta ruina y tantos rincones en los que detenerse en Éfeso, pero no hay que dejar pasar la oportunidad de admirar este templo bastante bien conservado, de estilo corintio. Quizás lo que más llame la atención del edificio sean los hermosos frisos del pórtico y una cabeza de medusa dedicada a ahuyentar espíritus malignos.

Fue dedicado a Adriano, a Artemisa y al pueblo de Éfeso en el siglo II, aunque luego fue restaurado en gran parte en el siglo V.



Continuamos ascendiendo por la calle hasta encontrarnos con la Fuente de Trajano (15), erigida  en honor al Emperador Romano   Marco Ulpio Trajano.
La fuente estaba presidida por una gran estatua del emperador hoy desaparecida.


La fuente en forma de U, consta de dos pisos, sostenidos por columnas y dos estanques.

Durante las excavaciones de la fuente, se encontraron varias estatuas de la familia imperial, que actualmente se exhiben en el museo de la ciudad. 





continúa ascendiendo ladera arriba hasta la puerta de Hércules, que señalaba el fin de la avenida para vehículos; el resto del recorrido era sólo para peatones. La puerta recibe su nombre de las dos figuras en relieve que decoran la cara occidental de sus pilares, que representan a Hércules vistiendo la piel del león de Nemea, muerto por el héroe en uno de sus doce trabajos. Estos pilares datan del siglo II d.C.; originalmente estaban en algún otro lugar de la ciudad, y fueron erigidos aquí en el siglo IV ó V de nuestra era.

Una vista de la impresionante Vía de los Curetos desde la puerta de Hércules.



Una vez traspasada esta puerta accedemos a la Plaza de Domiciano (18),
presidiendo toda la plaza, el edificio que le da nombre: El templo de Domiciano (21), la primera estructura conocida en Éfeso que estuvo dedicada a un Emperador Romano.
Apenas queda nada del templo, que era relativamente pequeño en comparación con la colosal efigie del emperador. Cuando este fue asesinado en el año 96 d.C, la estatua fue derribada por la muchedumbre. Todavía quedan fragmentos de la misma en el lugar. La cabeza y el brazo gigantescos están expuestos en el Museo de Ízmir.




En uno de los laterales de la plaza se encuentra un relieve de la diosa de la victoria, Niké (19)  La figura porta en su mano izquierda una corona hecha de hojas de laurel, el emblema de la victoria, y en su mano derecha un ramo. Proviene del periodo romano de la ciudad y fue descubierta entre las ruinas de la plaza de Domiciano.




Tambíen en la plaza de Domiciano podemos observar una majestuosa fuente que estaba decorada con numerosas estatuas y columnas enmarcada en un arco romano reconstruido y conocida como Fuente de Polio (23) a la que llegaba el agua a través de un complejo sistema de acueductos desde tres localidades situadas a varios kilómetros de Éfeso y que posteriormente se distribuía utilizando un sistema de tuberías de barro cocido que todavía son visibles.


Seguimos ascendiendo hasta su parte superior la vía los Curiles donde nos encontramos con otro majestuoso edificio, el Odeón (25).
Este anfiteatro con capacidad para unas 1400 personas hacía las veces de Bouleuterión, una institución de las antiguas ciudades griegas compuesta por representantes de los ciudadanos que se reunían para discutir y decidir sobre los asuntos públicos de la ciudad.
Además de su uso principal, este anfiteatro cubierto también se utilizaba como teatro o para la celebración de diferentes ceremonias.